Residencias Afluentes: Schifino, Guevara, Fontenla

Se presenta el desarrollo de tres proyectos: “Labola” de Violeta Fontenla, “Un cuerpo que no cabe” de Daniela Guevara y “Exija, por siempre” de Jésica Schifino.

Un cuerpo que no cabe
Un cuerpo que no cabe es una instalación interactiva sonora que parte de la observación de sistemas hidráulicos urbanos, en particular de cursos de agua que han sido canalizados y conducidos bajo tierra como parte de desarrollo de la infraestructura de una ciudad.
La obra se materializa como un sistema hidráulico expuesto: una red de tubos visibles por donde el agua circula fuera de su entorno habitual, obligada a adaptarse a un recorrido definido por la estructura que la contiene. El agua mantiene su movimiento, pero lo hace bajo condiciones que determinan su ritmo, dirección y comportamiento. Mediante bombeo, sensores y un entorno sonoro reactivo, las cariaciones de presión y vibración se traducen en sonido, haciendo perceptibles los ajustes y tensiones propios de un flujo conducido. La instalación propone así una experiencia sensorial que pone en primer plano la relación entre agua, infraestructura y control de movimiento.

Daniela Guevara es artista electrónica y diseñadora. Su trabajo explora la relación entre tecnología, cuerpo y entorno a través de robótica, sistemas interactivos y dispositivos performativos. Su práctica se enfoca en el diseño de sistemas sensibles que investigan cómo las personas perciben, interactúan y se adaptan a infraestructuras técnicas y materiales complejos. A partir de procesos experimentales y prototipos funcionales, su obra propone espacios de observación y reflexión sobre convivencia, uso de recursos y relaciones entre humanos y su entorno, desde una perspectiva sensorial y experiencial. Su trabajo ha sido presentado en España, Portugal y Berlín, y ha sido reconocido con el Explorer Award en A MAZE Berlín y el Bronce en Diseño Experimental en los ADCE Student Awards.

Exija, por siempre
Surge del encuentro con fotografías desechadas y la fijación por recogerlas. El objetivo es crear una relación entre estas imágenes en una estructura audiovisual que las contenga, evidenciar el dispositivo de montaje con imágenes fijas y el uso de material encontrado. ¿Qué temas y formas sugieren estas imágenes? ¿Qué información nos dejan de nuestro contexto, la época, la representación? ¿Como podremos especular el futuro re-visitando el pasado, tanto nuestro como ajeno?
La busqueda y recoleccion de material descartado en la calle, cerca de cestos de basura y en el espacio publico, es parte de su rutina de hace varios años, tanto por un apego emocional a las imagenes como por una necesidad de recordar y hacer memoria. A partir del hallazgo de más de 2.000 imágenes impresas, diapositivas y negativos, el
proyecto propone construir relatos que otorguen nuevos significantes a estos fragmentos, rescatándolos del olvido. No se trata de restaurar una memoria original ni de reconstruir historias perdidas, sino de activar una relación dialéctica entre imágenes heterogéneas, donde el montaje con imágenes fijas y el uso de material encontrado transforman lo que fue desecho en una nueva experiencia narrativa y sensorial.
El proyecto busca entablar un diálogo entre recuerdos abandonados para evidenciar cómo la memoria se vuelve cada vez más efímera y frágil. En la actualidad, la industria del olvido comienza a ser tan lucrativa como la de la memoria: los dispositivos ya no solo registran, también nos ayudan a olvidar o nos seducen para hacerlo. Frente a este escenario, surge una pregunta urgente: si no creamos archivos conscientes, adecuados y precisos, ¿qué nos quedará? Tal vez solo un museo de tesoros perdidos en las calles, donde el desecho seamos nosotros mismos y nuestra memoria.

Jésica Schifino es diseñadora de Imagen y Sonido, recibida de FADU – UBA y docente en la misma facultad en la materia Proyecto Audiovisual – cátedra Campos Trilnick. En sus trabajos entabla relaciones entre la memoria, la especulación y el futuro desde lo documental.

Labola
Labola es una instalación sonora que combina electrónica, diseño y tecnologías de baja complejidad para explorar la relación entre sonido, espacio y movimiento.
Suspendida, la bola pendula y suena: hacerlo, configura una forma errante de espacializar el sonido, dibujar una envolvente caótica y proponer situaciones de escucha distribuídas, dinámicas e incompletas. El sonido se comporta aquí como una corriente: se dispersa, se acumula, se interrumpe y reaparece, generando un campo de escucha en permanente reconfiguración. Así, Labola contruye un paisaje que no se fija, sino qu se comporta como un sinuoso fluir sonoro.

Violeta Fontenla es diseñadora audiovisual y docente con especial interés en la ficción especulativa, el estudio de futuros y las prácticas de diseño alternativas. Trabaja en proyectos multimedia involucrando diversas tecnologías y lenguajes, desde el video hasta la electrónica, pasando por la inteligencia artificial generativa y la animación 3D. Tiene un vínculo afectivo y caótico con el sonido, la música y la escucha como práctica de pensamiento.

 
 


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