Performance audiovisual instalativa que explora el paisaje urbano a través de objetos-esculturas que emiten sonido e imagen desplegándose en el espacio. Estos objetos se activan en acciones performáticas en diálogo con el cuerpo, sonido e imagen invitando a una deriva sensorial entre los restos de la ciudad y sus resonancias.
La propuesta invita a sumergirse en una experiencia, un portal de proximidades y distancias donde las obras se pliegan y despliegan, dibujando paisajes microscópicos. Entre ritmos inconfluentes y texturas cambiantes, emerge el pulso caótico de la ciudad resonando en cada cuerpo presente.

Obra de Laila Meliz, Magali Suescun y Rocío Morgenstern.